Observa
Mira trabajar a tu equipo y registra cada gestión. Construye el modelo de cómo administra y cobra tu operación. No toca nada.
Picante ordena tu administración de alquileres y automatiza el trabajo operativo: carga de contratos, cuotas, ajustes, cobranza y reclamos. Tu equipo deja de apretar botones y pasa a decidir.
Administramos y Cobramos
Cada pieza de la operación —de la carga del contrato al recibo— ordenada en un solo lugar y ejecutada por el agente.
Subís el PDF o una foto y el agente lee las partes, el inmueble, montos, ajustes y fechas, y precarga todo para revisar. Se acabó tipear contratos a mano.
Cada mes la cuota se genera con el monto vigente. Los ajustes por índice (ICL, IPC) y los punitorios por mora se calculan solos, sin planillas.
Recordatorios antes del vencimiento y reclamos que escalan solos por WhatsApp y email, con seguimiento de cada promesa de pago hasta cobrarla.
Cada acción, humana o del agente, queda escrita con su contexto. Una sola fuente de verdad: tu auditoría y la memoria con la que el agente aprende.
Analiza cómo cobra tu equipo —cuándo reclama, por qué canal, cómo escala— y convierte esos patrones en las decisiones del agente.
El agente propone la próxima acción con su justificación. La aprobás con un clic o la rechazás —y hasta el rechazo le enseña.
Cuando le tenés confianza, corre solo: genera, reclama, escala y rinde día y noche. Vos revisás el resumen y conservás el control.
Cuánto vas a cobrar y cuándo, con los ajustes por índice ya aplicados a futuro y el detalle por propietario y por ubicación.
Cada persona ve y hace solo lo suyo. El agente también corre dentro de límites definidos: no puede lo que no le está permitido.
El agente arranca mirando y termina operando solo. Cada etapa se activa cuando tu equipo está listo. La confianza no se declara: se demuestra.
Mira trabajar a tu equipo y registra cada gestión. Construye el modelo de cómo administra y cobra tu operación. No toca nada.
Sugiere la próxima acción —el mensaje, el momento, el nivel— con su justificación. Un humano la aprueba con un clic. Cada respuesta enseña.
Opera solo dentro de la política que definís: genera, reclama, escala y rinde. Tu equipo revisa el resumen y mantiene el control.
Configurás qué automatiza el agente por tipo de acción. Lo delicado y las excepciones quedan del lado humano por diseño del sistema, no por costumbre. La IA acelera lo repetitivo; las decisiones que importan las tomás vos.
Construimos la automatización como ingeniería, no como truco: opera sobre datos reales, registra todo lo que hace y corre dentro de límites.
Entienden el estado de la cartera, deciden la próxima acción y la ejecutan. Aprenden los patrones reales del equipo antes de proponer automatizarlos.
Cada acción queda registrada con quién, cuándo, con qué contexto y resultado. Origen humano y origen agente, separados y medibles.
Acceso por identidad, permisos a nivel de fila y roles que limitan qué ve y hace cada persona. El agente también, sin excepción.
Notas sobre cobranza agéntica, orden operativo y cómo se le suelta la mano a un agente sin perder el control.
Contanos cómo administrás hoy y qué te gustaría automatizar. Empezamos con un diagnóstico, sin compromiso, y te mostramos el agente trabajando sobre un caso real.
Empezá en modo aprendizaje: el agente observa a tu equipo, sin riesgo y sin cambiar nada. Cuando estés listo, le soltás la mano.
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