Observa y aprende
Cada acción de tu equipo humano queda registrada en una bitácora estructurada. El agente aprende los patrones reales de trabajo de tu administración: a quién se le reclama, cuándo, con qué tono y qué se negocia.
No es otro software de gestión: es un empleado digital. Aprende cómo trabaja tu administración, reclama por WhatsApp y email, escala hasta la carta documento, cobra y te rinde. Todos los días, sin descanso.
Administramos y Cobramos
Picante no ejecuta un flujo rígido: observa, decide y actúa como lo haría tu mejor cobrador. En cuatro movimientos.
Cada acción de tu equipo humano queda registrada en una bitácora estructurada. El agente aprende los patrones reales de trabajo de tu administración: a quién se le reclama, cuándo, con qué tono y qué se negocia.
Contratos con ajustes por índice (ICL/IPC), cuotas mensuales que se generan solas con el monto vigente y punitorios automáticos por mora. Nadie vuelve a calcular una actualización a mano.
Por WhatsApp y email, con seguimiento de promesas de pago. Si la mora avanza, el reclamo escala solo, nivel por nivel, sin que nadie tenga que acordarse.
Registra pagos y comprobantes, emite recibos, proyecta el flujo de los próximos 12 meses y rinde por propietario y por ubicación. Vos abrís el panel y está todo hecho.
El agente arranca mirando y termina operando solo. El ritmo lo marcás vos: cada modo se activa cuando tu equipo está listo.
Observa a tu equipo trabajar. Registra cada gestión en la bitácora y construye el modelo de cómo cobra tu administración, sin tocar nada.
Propone la próxima acción — el mensaje, el momento, el nivel de escalamiento — y un humano la aprueba con un clic. Confianza que se gana caso por caso.
Ejecuta solo y reporta. Reclama, escala, registra pagos y rinde sin intervención. Tu equipo solo revisa el resumen y decide lo que es de humanos.
No vinimos a darle otra pantalla a tu equipo de cobranza. Vinimos a reemplazar el 80% de esa plantilla operativa, honestamente y de frente.
Picante está creado para sustituir equipos de cobranza: apunta a reemplazar el 80% de la plantilla operativa. Queda un núcleo mínimo de personas para lo que de verdad requiere criterio humano. El agente hace el resto.
Altas de contratos, propiedades, inquilinos y garantes. Datos que entran una sola vez y el agente usa para siempre.
Acciones legales, excepciones a la regla y negociaciones sensibles. Lo que no debería decidir una máquina, no lo decide.
Todo lo que el agente hace queda auditado y trazable en la bitácora. Vos mirás el tablero; él corre la carrera.
Cada pieza del ciclo de cobranza, integrada y operada por el agente.
ICL, IPC o el índice que corresponda: los montos se actualizan solos en cada período.
Cada mes se genera la cuota con el monto vigente y, si hay mora, el punitorio se calcula solo.
WhatsApp, email y carta documento, con el tono y el timing que aprendió de tu equipo.
Cuando el inquilino no responde, el reclamo escala al garante con todo el historial a mano.
Transferencias, DNI, seguros y anexos: todo adjunto al contrato o al pago que corresponde.
Registrado el pago, el recibo sale solo y le llega al inquilino por el canal habitual.
Cuánto vas a cobrar y cuándo, con los ajustes por índice ya aplicados a futuro.
Rendiciones claras por dueño, por barrio o por edificio. Cada peso, con nombre y dirección.
Cada persona ve y hace solo lo que le corresponde. El agente también tiene sus límites definidos.
El registro estructurado de cada gestión, humana o del agente. Su memoria y tu auditoría.
Empezá en modo aprendizaje: el agente observa a tu equipo, sin riesgo y sin cambiar nada. Cuando estés listo, le soltás la mano.
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